miércoles, 31 de enero de 2018

Es Enero...


Es Enero y desde mi ventana entra un sol apabullante, pero no lo veo, se esconde en una esquina a pesar de todo lo que brilla.

Me gusta esa sensación, el calor que llega a la habitación y hace que los colores brillen.

Lo tengo entre los dedos y se consume, como mi tiempo y sin embargo, aunque él si se apaga el tiempo sigue consumiéndose, es como el humo que me rodea y, que al final, desaparece.

Mis sentidos se activan pero el cuerpo no me responde, los músculos se relajan pero mi cabeza da vueltas como nunca, pienso tanto que me mareo, a veces creo que, a lo mejor, no es de pensar tanto.

Veo todo de una forma diferente, esta locura que tengo entre los dedo me ha mostrado un mundo distinto, seguramente no sea sano, pero me hace feliz, porque veo la verdad, porque me miro al espejo y no me disgusta lo que veo, ¿eso es malo?, no, no puedo creerme que algo que te hace sentir feliz sea malo, porque no es posible, aunque claro, siempre fui un poco masoquista.

Puede que la vida sea injusta, y puede que pierda personas por el camino, pero sé que nunca he sido tan feliz, así que a lo mejor en vez de cambiar para hacer feliz a los demás, a lo mejor lo único que tengo que hacer es ser yo misma, consumirme como el papel entre mis dedos y desaparecer como el humo que me rodea.